Cartoneart

En la era digital en la que vivimos me ha sido inevitable pararme a pensar ¿qué se ha ganado? ¿qué se ha perdido? ¿cómo digitalizar los buenos recuerdos que están dentro de una caja? ¿cómo digitalizar los malos?

Cuando nos mudamos de casa parece que nos morimos un poco. Metemos en cajas de cartón esos trozos de vida, y también de muerte, que en muchos casos permanecerán en ellas meses e incluso años, sin volver a ver de nuevo la luz. Con este pensamiento intento dar una oportunidad al continente de nuestras alegrías y penas.

Descubriendo o descifrando los mensajes impresos en las cajas que me esperan en cada esquina, me encuentro como un gincana artística y sobre todo una palabra que me recuerda a cada momento mi propio estado de ánimo, como puede ser “frágil”

Armado con mi cutter me paseo por esta ciudad, Madrid, en la que nació la idea, como un cazador de iconos, recuperando cajas tiradas… algunas guardan trozos de vida de alguna mudanza por amor, una separación o recuerdo de alguien que murió y éstos dejaron de ser útiles.

En Cartoneart, enfundo mis lápices y el virgen papel en blanco por un montón de cartones salpicados de alegrías y penas y alguna que otra lágrima exiliada, título que da a la primera entrega de la trilogía en cartón “No me llames frágil”

Javier de la Rosa